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jueves, 4 de agosto de 2016

No hubo palabras



Alguna vez un amigo me dijo que, ante un momento aciago en la vida, uno de esos instantes en que el cielo es nublado, que los ánimos están turbios, las personas no necesitaban palabras, que las palabras no podían tal vez expresar nada. Así, en ese estado, no servían las palabras. Que a veces las palabras solo necesitaban la compañía, tal vez silenciosa de nosotros, estar ahí. Que ese silencio sería más conveniente y acompañador que cualquier otra cosa.

Y llegó ese momento en que no pude decirle nada a mi amigo. Sabía que nada de lo que expresara tendría sentido o aliviaría su pena. Solo pude abrazarlo y decirle que lo quería. Solo eso. Nada más.

domingo, 9 de agosto de 2015

Hombres sin mujeres




"Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.

Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre sin mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros. No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente ardua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.

En ese mundo, todo suena de distinta manera. La forma de tener sed es distinta. El modo en que el pelo crece es distinto. La manera de atenderte de los empleados de Starbucks es distinta. Los solos de Clifford Brown también suenan distintos. La puerta del metro se abre de manera distinta. Incluso la distancia que hay caminando desde Omotesando— hasta Aoyama-itcho—me es bastante distinta. Aunque más tarde conozcas a otra mujer, y por muy estupenda que ésta sea (de hecho, cuanto más estupenda, peor), empiezas a pensar que la perderás desde el mismo instante en que la conoces. La sombra evocadora de los marineros, el timbre de las lenguas extranjeras en sus bocas (¿griego?, ¿estonio?, ¿tagalo?) te pondrán nervioso. Todos los nombres exóticos de los puertos del mundo te harán temblar. Porque ya sabes qué se siente al ser un hombre sin mujer. Tú eres una alfombra persa de tonos claros, y la soledad, la mancha del Burdeos que nunca se eliminará. La soledad la traen de Francia, y el dolor de la herida, de Oriente. Para los hombres sin mujeres, el mundo es una mezcolanza vasta e intensa, es la otra cara de la Luna en su totalidad."


Tomado de Murakami, Haruki, Hombres sin mujeres, Tusquets Editores, Bogotá, 2015.

jueves, 12 de marzo de 2015

Un helado en sueños



Ella soñó que se encontraban en esa ciudad (donde ya no vivía) y él la invitaba a helado. Él, mientras soñaba despierto camino al trabajo, pensaba que la próxima vez que la viera le gustaría compartir un helado. Así se fueron encontrando, en sueños, dormidos, con los ojos abiertos, porque la vida es así, porque en sueños es el único modo que tienen  para verse.

sábado, 4 de octubre de 2014

Pintar las paredes de su palacio



"No le gustaba estar en compañía. Pero sufría con la soledad. Así, para evitar la presencia de las personas, siempre más ruidosas e imprevisibles, de lo que podía soportar, y huyendo a la vez de la hueca inmensidad de las salas y salones, aquel príncipe había hecho pintar en las paredes de su palacio, escenas llenas de personajes, y con ellas se acompañaba" 

en Por una mirada de Marina Colasanti.

viernes, 11 de abril de 2014

El destino del amor




Hoy, mientras revisaba mi perfil de facebook buscando algo que no viene al caso, encontré una de las primeras fotos que le tomé a una exnovia (que no viene al caso mencionar quién o qué, porque el que lea tal vez sabrá de quién hablo y así). Y no sé qué fue, pero la vi hermosa, recordé que me había enamorado, que me había encantado y sonreí.

Y pasa que con el tiempo y la vida y lo cotidiano y la rutina y el corre corre y todo, uno se va desencontrando, se desdibuja la persona y lo bello se diluye; amar hace daño y no se reconoce la mirada del ser amado. El amar parece haberse convertido en una serie de actos, rutinas aprendidas de memoria, de vacíos, ausencias, eso.

Entonces, una mañana, despiertas y sientes que quien duerme a tu lado parece ser un extraño y te preguntas por el destino del amor. Y sin embargo está ahí... pero tampoco está.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Decir(te) adiós



Debería empezar saludando, diciendo "hola" y todas esas convenciones, pero no, creo que no vale la pena porque la probabilidad de que leas esto tiende a ser nula. No vale la pena saludar a un destinatario que no va a leer. Pero bueno, asumamos que aunque la probabilidad de tu lectura es nula, existe un mínimo porcentaje de que leas y conviene entonces saludarte.

Hola.

Esto que casi inicia sin un saludo es un texto que busca decir adiós. Un adiós raro, poco acostumbrado. No es un "adiós, que te vaya bien", ni un "adiós, espero que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar jamás". Es un adiós solo, sin mayores pretensiones ni esperanzas. Un adiós que no espera que des media vuelta, me mires y sonrías, prometiendo que regresarás pronto, no. Es un adiós que debí pronunciar hace ya un buen tiempo, es el punto final que no me atrevía a poner en el último párrafo. Es un adiós cargado de gratitud, de buenos deseos, esperando que tu camino y tu viaje no sean muy agitados. Es un adiós que evita los reproches y las culpas, el pensar qué debí hacer, el creer qué debiste hacer, es una despedida que acepta nuestra incoherente naturaleza.

No conozco el futuro, no sé si más adelante nuestros caminos se cruzan, se unen, se enredan, se sobreponen, se acompañan, se alejan, se yuxtaponen, no sé. La cuestión es que hoy ya no estás acá, a mi lado, tu sonrisa no... no, nada, sin cursilerías, decidiste irte, punto. Dejemos las palabras bonitas, las metáforas y todo eso para los que saben hacer del lenguaje un poema, los que saben con tan poco llenar de tanto sentido una línea, una frase.

Este es mi adiós, un adiós tímido que no se atrevía a salir.

Este es mi modo de cerrar esto, es mi manera de abrirme a otros espacios, a otra gente, a otras sonrisas, a otros modos de ver las cosas. Es mi modo de hacer las cosas, es la forma en que decido ponerle el punto final, cambiar la página y seguir escribiendo mi historia.

Un beso, uno de tantos que quedaron en el tintero; un abrazo, uno de esos que siempre vas a encontrar en mí.

Adiós.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Canción para cuando llueve



Y dale alegría, alegría a mi corazón
Es lo único que te pido al menos hoy
Y dale alegría, alegría a mi corazón
Afuera se irán la pena y el dolor

Y ya veras, las sombras que aquí estuvieron no estarán
Y ya, ya veras, bebamos y emborrachemos la ciudad...

miércoles, 2 de octubre de 2013

Mi versión de la historia del mico y el árbol


(A alguien que aprecio mucho le oí una historia, escrita por otra persona, sobre un mico que viviendo en un árbol que le daba de todo, se pasó a otro que parecía ser mejor pero no... hoy quiero usar esa metáfora, la del mico y el árbol, para hablar de mí).

Hubo una vez en dicha selva un mico que vivía en un árbol. Tal vez, comparado con los demás árboles de ese lugar, no era el mejor lugar para vivir, tenía sus fallas, a veces le daba mucho el sol, a veces era algo incómodo, a veces los frutos que de ahí se obtenían no eran los mejores, pero el mico adoraba vivir ahí. Para él, así la selva estuviera llena de miles y miles de lugares donde pudiera estar mejor, ese era su sitio.

Le gustaba cómo se sentía la madera de sus ramas al contacto con sus patas, le daba sosiego; sus frutos no siempre eran los más óptimos, pero también sabía dar frutos con sabores óptimos, que en ningún otro lado podía encontrar. Y así las condiciones atmosféricas hicieran en ocasiones que vivir ahí fuera difícil, pues nada, el mico sabía, en medio de su completa ignorancia porque este miquito no sabe nada nada nada nada de la vida, que las condiciones varían y no siempre se puede esperar días bonitos en la selva.

Aun así, el mico sentía que la relación con su hábitat estaba cambiando, como si el animal estuviera agotando sus recursos, como si el mico necesitara otras cosas que el árbol no podía dar...

Y un buen día el miquito decidió dejar al árbol.

Ahora de lejos lo ve crecer más fuerte, más robusto, sus hojas se ven más verdes, su madera se ve más sana. Es como si el mico hubiera sido un animal egoísta y no se hubiera dado cuenta que le hacía daño. Ahora el miquito se siente desubicado, no quiere subir de nuevo a ningún otro árbol, ni quiere regresar al anterior; en el suelo, limitándose solo a respirar, con algo de nostalgia en sus ojos, ve como pasan los días y las noches en esa selva.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Cierre los ojos señorita


Ahora, cuando usted duerma por la noche
deme la oportunidad de entrar a sus sueños...
deme la oportunidad de darle un beso... en sus sueños...
déjeme abrazarla... comportarme como debe ser...
permítame entrar en sus pensamientos y tener la ilusión...
de darle un beso en sus labios...

Cierre los ojos señorita... ciérrelos...
y sienta como el viento acaricia sus cabellos negros,
sienta la brisa caer sobre sus manos... 
acaricie mi imagen en sus pensamientos... 
deme un beso de sus delicados labios... 

Así no podamos estar juntos... 
así estemos lejos... 
así no podamos tener nada.

martes, 16 de julio de 2013

Una carta de amor desde un edificio en llamas



"El tercer paso -y ésta era su asignatura favorita- era redactar una carta de amor como si se la estuviera escribiendo desde un edificio en llamas. 'Este ejercicio nunca falla', aseguraba con lágrimas en los ojos".

Rodrigo Fresán, Apuntes para una teoría del escritor en La Velocidad de las cosas.

Creo que te estoy debiendo tu carta de amor, así, escrita desde un edificio en llamas, mientras yo estoy sin poder salir, atrapado en el décimo piso de una construcción a la que le falten pocos minutos para colapsar. O tal vez  el edificio está en calma, no hay atisbo de incendio, el que está en llamas en su interior soy yo.

domingo, 16 de junio de 2013

Ahuyentemos El Tiempo, Amor - Gioconda Belli



Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltas
te busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.

martes, 11 de junio de 2013

She's a rainbow

Hay canciones que al parecer no hay que dedicarlas, simplemente suenan, te roban un suspiro, el aliento, y vos, independientemente de donde y como estés, sentado, acostado, de pie, trabajando, de ocio, pensás en ese alguien y ya... esta canción es un recuerdo de julio de 2012 (todo lo que recuerda uno con descargar el archivo de twitter y poner aleatoriamente un mes y leer)

Have you seen her dressed in blue?
See the sky in front of you
And her face is like a sail
Speck of white so fair and pale
Have you seen a lady fairer?

She comes in colors ev'rywhere;
She combs her hair
She's like a rainbow



No se necesitA ser un geNio para sAber de quién haBlo

miércoles, 5 de junio de 2013

El porqué de tanto suspiro



Tal vez sea una idiotez decirlo... pero he ido llenando ese vacío que quedó con tu partida, con esos suspiros que de tanto en tanto dejo escapar. No tengo la menor idea de cuántos suspiros tendré que dejar salir, si se me agotará primero el aire antes de llenar esa ausencia... pero recuerda, la vida trae tarde las respuestas... y lo importante es el tiempo y el modo en que se conjugan los verbos.

martes, 4 de junio de 2013

Conversaciones raras



Conversaciones raras. El interlocutor no sabe si son despedidas o bienvenidas. Toda despedida es una bienvenida, al dejar ir algo, también recibimos alguna cosa de manera recíproca. Pero también en una bienvenida dejamos atrás momentos, detalles, vidas, libros, historias, cosas. Y la vida sigue, como una puta vil y veleidosa que no detiene su ritmo, y uno, aquí, pobre ser humano, una arena ínfima en la playa, apenas un suspiro en la eternidad del tiempo, tal vez jamás aprende esa dinámica, decir adiós, saludar, dejar atrás, recibir con los brazos abiertos, carajo, uno nunca aprende. Y entonces, retomando la idea inicial ¿Eso es un adiós, un hasta siempre, un hasta nunca? ¿Un saludo? ¿Un respiro, instante de calma en medio de un ataque de ansiedad? La vida jamás entrega sus respuestas a tiempo.

domingo, 2 de junio de 2013

En tránsito



"No me interesa estar aquí ni en ninguna parte, en últimas, lo único que me llama la atención es ir de tránsito de la vida, no apegarme a algún lugar o alguien, las personas también van en tránsito por las vidas de los demás, se mudan, se van, se mueren, cambian. Tampoco sé si apegarme a mí, que soy lo único que tengo con certeza, eso y la muerte, porque no tengo claro si esa es una actitud sana o, por el contrario, es la peor de todas las actitudes autodestructivas. Entonces, tal vez es válido pensar que la muerte y las incertidumbres ante el destino y el tiempo son la única certeza que tenemos en este viaje... por que no sabemos si nos tenemos a nosotros mismos".

viernes, 17 de mayo de 2013

Tal vez quisiera decir



Tengo un "te extraño" atorado en algún lugar de la garganta y el corazón. Pero no me atrevo a dejarlo salir. Tal vez quiero que esas dos palabras se queden para siempre dentro mío.

jueves, 16 de mayo de 2013

Palabras prestadas



"...lo que importa es que no vayas a dejar de ser lo que has sido hasta ahora, una persona, que simplemente por el hecho de ser como es, no por lo que escriba o no escriba, o porque brille o porque figure, sino porque es como es, se ha ganado el cariño, el respeto, la aceptación, la confianza, el amor, de una gran mayoría de los que te conocen. Así queremos seguir viéndote, no como futuro gran escritor, o periodista o comunicador o profesor o poeta, sino como el hijo, el hermano, el pariente, el amigo, el humanista que entiende a los demás y que no aspira a ser entendido. Qué más da lo que crean de ti, qué más da el oropel, para los que sabemos quien eres tú."
Tomado de "El Olvido que seremos", Hector Abad Faciolince.

Y pensar que un punto de mi vida estas palabras que fueron dichas para otra persona, en otro contexto y circunstancias, parecían escritas para mí.

jueves, 2 de mayo de 2013

El legado



No se necesita ser una personalidad reconocida en el mundo, ser un millonario altruista, ni artista que viaja por el mundo luchando en contra de las injusticias, nada de eso, para dejar un legado en esta vida. Y cuando hablo de legado se trata de dejar una semilla, sembrar algo en las personas, que la gente pueda aprender algo, grande, pequeño, minúsculo, pero al fin y al cabo aprendizaje. ¿Y qué legado dejar? Ya es tarea de cada quien pensar que quiere dejar en la vida de los que lo rodean cuando no esté. Solo espero que cuando me recuerden, cuando me haya ido y no esté cerca, mis amigos, mi familia y los que llegaron a conocerme al menos sonrían un poco.

sábado, 27 de octubre de 2012

Las ausencias


Pasa el tiempo y casi sin darnos cuenta vamos construyendo nuestras vidas también con esas ausencias presentes en el acontecer cotidiano. Y hay un vacío, y hay un dolor que no desaparece y un "quizás si" que lleva pensar que todo pudo ser diferente. 

jueves, 22 de mayo de 2008

De despechos

A pesar de que a lo largo de la vida nos encontremos miles de personas y las queramos y se marchen o no...
A pesar de que amemos intensamente y no deseemos su partida...
A pesar de querer así, casi sin límites, esperando aún más allá...
A pesar de que nos dejen, una y otra vez, mil veces, las mismas personas u otras, da igual...

A pesar de todo...

Uno nunca, nunca terminará por acostumbrarse a sus ausencias, a sus desamores. Nadie le ha enseñado al corazón a olvidar, a borrar los recuerdos de un amor intenso. Y lo peor... es que él tampoco aprende a hacerlo