miércoles, 29 de mayo de 2024

Somos una colcha de retazos



Mi abuela se pasaba las tardes haciendo colchas de retazos. Cada pedacito de tela, unido por hilo, formaba una manta que nos protegía contra el frío. Cada fragmento entraba en diálogo con los otros, creaban una unidad. Allí su belleza.

Nuestra unidad es una colcha de retazos, un diálogo con las películas, los autores, la música, los podcasts que escuchamos, nuestra profesión, gustos y pasiones, incluso lo que odiamos. Hoy tenemos incluso que pensarnos, no solo como consumidores, sino como productores.


Para ver mi colcha de retazos, aquí.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Las narrativas transmedia y el yo contemporáneo

 Llevo muchos años sin escribir en este blog (a veces se me olvida incluso que existe, a veces se me olvida porqué lo llamé así), pero debo retornar por un requerimiento académico: publicar una entrada en una bitácora donde hable o explore una definición de narrativa transmedia. Me da muchísima pereza crear una nueva página, pero también me da verguenza que alguien lea alguna de las cosas que aquí consigné. Todo esto me llevó a pensar ¿En qué medida el ser que somos hoy es también un ser fragmentado, una especie de narrativa transmedia que dialoga con nuestro pasado?



Cada época trae consigo una manera de relacionarse con los textos. La nuestra es hipertextual, fragmentada y expandida. 


Creemos que la hipertextualidad es una característica de los textos contemporáneos, de las lecturas que hacemos en las páginas de los diarios donde una noticia nos puede llevar a otra, por citar un ejemplo. Si se piensa bien, cuando se lee en impreso, encontramos una nota al pie que nos amplía información y a veces el autor de un ensayo invita a leer otras cosas. Una citación es, en cierto modo, una invitación a seguir una cadena de hipertextualidad: nos dicen que tal o cual cosa ya fue mencionada o trabajado antes. Incluso en una viñeta de cómic podía aparecer una nota del editor, señalando que tal suceso remite a una historia anterior.


Las experiencias de lectura donde se expanden los significados, las experiencias o las historias no son nuevas. Desde la primera película de Star Wars ya había un esfuerzo por ampliar el universo de George Lucas, donde a través de cómics y libros, se expandía el producto original (Scolari, 2015). Entonces ¿qué es lo nuevo, lo propio de nuestra época?


Podríamos decir, tomando prestadas ciertas palabras, que las narrativas transmedia “son una particular forma narrativa que se expande a través de diferentes sistemas de significación (verbal, icónico, audiovisual, interactivo, etc.) y medios (cine, cómic, televisión, video- juegos, teatro, etc.)” (Scolari, 2015, p. 19). No son sólo la simultaneidad, el hipervínculo, la convergencia, sino también la expansión. Es aprovechar las posibilidades y potenciales de cada texto y cada plataforma, que fragmentan los modos de consumo (Medina, 2015). Y como diría Scolari, “Lo Transmedia es interacción” (Scolari, 2015, p. 20).


Falta añadir un último componente. Las redes sociales, la democratización de la producción de contenidos (donde algunos prefieren hablar de prosumidor, un consumidor de contenidos que también los produce), la proliferación de plataformas y formatos, el software libre, entre otros, añaden otra capa: las narrativas del yo.


Espacios digitales donde los anteriores consumidores pudieron convertirse en productores de contenido. No tenemos que limitarnos a la oferta que un medio nos está generando, sino que podemos buscar alternativas más acordes a nuestros consumos. Tweets, podcasts, reels, tiktoks, carruseles de imágenes, son formatos de producción de textos, audio y video que hablan del potencial y de la convergencia de plataformas. 


Experiencias no lineales que a veces llegan a parecerse más a los procesos de creación y de pensamiento: algo que resuena y nos lleva a otra parte. La simultaneidad es la regla. Las redes han modificado la forma en que nos relacionamos con el otro: un like, una reacción, dicen mucho de nuestras amistades. Un meme compartido puede ser una declaración de intenciones. Una transmisión de un streamer de videojuegos, ya no queremos jugar, queremos ver a otro hacerlo. Un mundo donde el soporte no es tangible y la instauración de un régimen escópico donde la hiperrealidad de hoy, no será la de mañana.


Ahora pienso que no sé qué sería más vergonzoso: si alguien llegara a la entrada donde escribí sobre la lectura de Cincuenta sombras, la vez que me dio por leer y pensar en el público al que estaba dirigida la Revista Cosmopolitan o cuando escribí sobre un libro cursi de literatura juvenil. Algunas cosas tienen un componente autobiográfico, por el anhelo de poder decir algo que me inquietaba. O cosas que leía y me quedaban resonando



¿Qué elementos componen mi yo, fraccionado, fragmentado, transmedial, que muestro en las redes? ¿Los fragmentos de las lecturas que hice y que subí en este blog? ¿Los tableros con escenas de Lego o las ideas para tatuajes que guardo en Pinterest? ¿Los videos de poesía que subo en tiktok? ¿Las cosas absurdas que a veces se me ocurren y subo en X? ¿Soy la historia médica que reposa en el sistema de salud o la colección de información que guardan en Recursos Humanos? ¿Soy la migraña con la que llevo dos días o la ansiedad generalizada con la que mantengo? ¿Qué tanto corresponde a mí el algoritmo que me recomienda series y películas en Max, Netflix, Mubi o Disney+? ¿O soy la canción que sonaba en mi cabeza todo el tiempo que estuve escribiendo esta entrada?





Bibliografía

Medina, R E. (2015). Transmedia, territorio para la no ficción. Revista enfoco. Año 08 (49), abril - junio 2015. p. 48 - 50.


Rincón, O. (2015). La cultura digital: contar, generar experiencia y entretener. Revista enfoco. Año 08 (49), abril - junio 2015. p. 10 - 11.


Scolari, C A. (2015). ¿Qué son las narrativas transmedia. Revista enfoco. Año 08 (49), abril - junio 2015. p. 18 - 23.





jueves, 17 de septiembre de 2020

Carta a mi yo de 5 años

 


Hola Diego Alejandro de 5 años. 

Tal vez estés triste porque hace poco se murió nuestro abuelo. Hoy, a unas semanas de que cumplamos 37, quiero decirte que ese día es uno de los más nublados y tristes de nuestras vidas. Siempre nos vamos a preguntar en nuestros momentos felices si él va a estar en alguna parte mirándonos. Y sí, en su momento sabremos que lo está. 

Estás en un momento único e irrepetible. Muchas de las cosas no vas a entenderlas ahora, pero más adelante tendrán sentido (créeme, a mi edad aún no logro entender algunas de ellas). Cuando la abuela María se sienta a ayudarnos a parar los muñecos de Yupi y separarlos por colores, mezclarlos y volverlos a agrupar, nos enseña a clasificar el mundo, a darle forma y orden. La abuela será la entrada a un mundo mágico que sabes que existe, un mundo de formas, sombras, encantos y saberes que parecen ir en contra del mundo racional que hoy habito (pero tú y yo sabemos que ambos existen pacíficamente y en el fondo no riñen entre sí).

En algún momento vas a pensar que el mundo de los adultos es aburrido, y sí, tienes razón. Peleo para que no sea así. Por eso leo muchos libros y cómics, paso horas jugando Nintendo y armo muñecos de Lego, de esta forma sigues viviendo dentro de mí. Quiero decirte además que hace poco descubrí que el sabor de los cholados y raspados me lleva a nuestra infancia, cuando la tía Pepa nos llevaba de paseo y nos gastaba uno.

Hoy tenemos un compañero de aventuras: nuestro sobrino que nos reconcilia con la vida. Con Matías armamos espadas de cartón para vencer a unos demonios invisibles; nos tiramos en el suelo a dibujar gatos, monstruos y ciudades; él baja nuestros libros de la biblioteca y arma castillos que protegen del ataque de dragones; se acuesta a nuestro lado para que juntos veamos televisión.

Tu y yo hemos logrado muchas cosas, hemos alcanzado sueños que parecían imposibles. Solamente no dejes de creer.

Aún vives dentro de mí. 

Yo, es decir tú, pero a los 36.


miércoles, 17 de octubre de 2018

Sobra tiempo



Es fácil estar solo. Te acostumbras a tus ritmos, aprendes a conocerte. Sabes qué necesitas y qué buscas. Te acompaña tu ansiedad, aprendes a reconocer cuando estás en medio de un episodio de esos, cuando tu cielo se nubla y no quieres buscar refugio.

Aparece alguien. Y te conectas. Tratas de hacerlo, es casi como caminar en la cuerda floja sin malla de protección. Estás no solo a merced de tus ataques de ansiedad, sino también de los ajenos. La llama que arde con fuerza de entrada, corre el riesgo de apagarse pronto. Hay señales de alerta. Piensas que tal vez sos vos quien, cansado de caminar a través de las mentiras del mundo, te has vuelto insensible, difícil, complicado.

Recuerdas que antes (dos, tres, cuatro veces) has estado en la misma situación. Mal harías en deshonrar tu memoria y tus aprendizajes de este modo. Sabes que antes has estado en ese mismo lugar, con diferente gente. En estos casos no hay lugar para sorpresas. Es mejor prevenir que curar. Mejor perder el impulso que la calma. Sobra tiempo para estar incómodo, presa de una ansiedad ajena. Primero vos y tu calma. Para lo demás sobra tiempo. Para lo demás hay catarsis.

sábado, 26 de mayo de 2018

Las armas secretas (fragmento) - J. Cortázar


Ahora voy a pensar en ti, querida, solamente en ti toda la noche. Voy a pensar solamente en ti, es la única manera de sentirme a mí mismo, tenerte en el centro de mí mismo como un árbol, desprenderme poco a poco del tronco que me sostiene y me guía, flotar a tu alrededor cautelosamente, tanteando el aire con cada hoja (verdes, verdes, yo mismo y tú misma, tronco de savia y hojas verdes: verdes, verdes), sin alejarme de ti, sin dejar que lo otro penetre entre tú y yo, me distraiga de ti, me prive por un solo segundo de saber que esta noche está girando hacia el amanecer y que allá del otro lado, donde vives y estás durmiendo, será otra vez de noche cuando lleguemos juntos y entremos a tu casa, subamos los peldaños del porche, encendamos las luces, acariciemos a tu perro, bebamos café, nos miremos tanto antes de que yo te abrace (tenerte en el centro de mí mismo como un árbol) y te lleve hasta la escalera (pero no hay ninguna bola de vidrio) y empecemos a subir, subir, la puerta está cerrada, pero tengo la llave en el bolsillo...


miércoles, 16 de mayo de 2018

Adolescente que duerme

La imagen fue tomada de esta página

Un débil rayo de luz matutina se cuela a través de las cortinas grises de aquel cuarto de paredes blancas. En el suelo hay algo de desorden, medias a un lado, camisetas regadas a lo largo de la habitación; unos guayos llenos de lodo reposan en una esquina, junto a un balón de fútbol. Hay también un maletín abierto, varios cuadernos por fuera, una sudadera sucia, una chaqueta trajinada y maloliente, papeles desperdigados a un lado y otro. Justo en el centro de la habitación hay una cama y en ella, envuelto en esas sábanas blancas duerme plácidamente un adolescente. Aún no se ha dado cuenta de que le llegó la menstruación.

lunes, 14 de mayo de 2018

Un día díficil

La imagen fue tomada de esta página

Lisa se despierta asustada, ya es tarde para salir a trabajar. Se baña lo más rápido que puede, ya tendrá tiempo el fin de semana para lavar su cabello como acostumbra. Se viste con lo primero que encuentra. Se parte una de sus uñas con la mesa de noche. No tiene tiempo para preparar desayuno, ni mucho menos de escoger la fruta que comerá a media mañana. Abre la nevera, coge lo primero que encuentra. Un yogur que se venció hace dos días. Con suerte no le caerá mal a su organismo. Con suerte el colon irritable de Lisa le perdonará esta imprudencia. Con suerte. Sale corriendo. Luego de veinte minutos pasa el bus que la lleva a la oficina. Va sudando, apretada en medio del tumulto. Un hombre está muy cerca a Lisa, le soba sus partes íntimas. Alguien cerca parece no haberse bañado. Y todavía falta mucho para llegar. Al parecer será un largo, casi interminable día.

martes, 6 de febrero de 2018

Salir con alguien



Salir con alguien es salir con las soledades que carga esa persona, con sus vacíos, sus carencias, sus ausencias. 

Es descubrir que el universo, de a dos, puede llegar a ser habitado más fácil. 

Es dejar a un lado la carga, para compartir por breves instantes el gozo de una grata compañía, el placer de una conversación sin rumbos fijos ni planes premeditados.

Es aventurarse a descubrir otro ritmo, otro compás, otra forma de moverse por el espacio. 

Es abrir una puerta para descubrir nuevas ideas.

Es permitirse entrar en tensión con ciertos valores y criterios, encontrar posibilidades, ver con otros ojos lo cotidiano.