sábado, 26 de diciembre de 2015

Adiós, 2015



Como es ya tradicional (al menos en los últimos dos años) los últimos días del año se hace un resumen de lo acontecido. Pero, dado el caso de que quien escribe es un lector de esos irredentos, este balance no es como los demás balances. No se encontrarán aquí detalles de lo aprendido en estos 365 días, de las cosas que acontecieron, de las aguas que bañaron estas ideas, de las personas que acompañaron dichos aprendizajes, de la gente que se fue y la que llegó, no. Este balance se destaca por mencionar lo leído en este periodo.

Gracias a un juicioso ejercicio de registro de lecturas, hecho en Goodreads, puedo decir que a la fecha leí 138 libros, un total de 30496 páginas. Cerca de 28 libros como tal, el otro resto son volúmenes de cómics. Había establecido como meta leer solo 30 libros, es decir, prosa, pero pues... quién entiende los caminos de la vida. También pasa que aproveché mejor el tiempo en las noches y en lugar de ver televisión y dedicarme a andar la calle, me dediqué a leer, así, sin mayores pretensiones.

Entonces, a continuación, una selección de lo que leí este año.


  1. Carthage - Joyce Carol Oates.
  2. Misery - Stephen King.
  3. La mujer que se estrellaba contra las puertas - Roddy Doyle.
  4. Cuentos imprescindibles - Anton Chejov.
  5. Scott Pilgrim (los seis volúmenes) - Bryan Lee O'Malley.
  6. Seconds - Bryan Lee O'Malley.
  7. Las ventajas de ser un marginado - Stephen Chobsky.
  8. El efecto matrimonio - Graeme Simsion.
  9. Eleanor & Park - Rainbow Rowell.
  10. Al sur de la frontera, al oeste del sol - Haruki Murakami.
  11. Hombres sin mujeres - Haruki Murakami.
  12. Los hijos de Húrin - Tolkien.
  13. After dark - Haruki Murakami.
  14. Hacer cómics - Scott McCloud.
  15. El club de la pelea - Chuck Palahniuk.
  16. Clases de literatura - Julio Cortázar.
  17. Lolita - Vladimir Nabokov.
  18. It - Stephen King.
  19. Uno siempre cambia al amor de su vida - Amalia Andrade.
  20. Manual de escritura - Andrés Hoyos Restrepo.
Queda esperar las lecturas nuevas (y las relecturas) que el 2016 ponga ante mis ojos. No siendo más, feliz año a usted, que lee.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Entre tus brazos



Entre tus brazos...

Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.

Idea Vilariño.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Una puerta siempre abierta



Es como si estuviera frente a una puerta, una puerta por demás abierta, una puerta que siempre ha estado abierta y que poco me he interesado en detallar, en observar. Es como si me acerca a ella, despacio y al asomarme y ver y sentir el infinito, la inmensidad, una voz dijera que cerrara los ojos y siguiera, que confiara, que todo va a salir bien. Ya di el primer paso.

Vencer los radicalismos



El post de hoy parte de varias cosas y una reflexión.

Siempre he pensado que dar un regalo es, desde lejos, algo complicado, porque soy de los que piensa que no se regala cualquier cosa, lo primero que se encuentra por ahí, en cualquier lado. Dar un regalo, requiere una planeación, pensar qué voy a dar, barajar varias opciones y combinaciones posibles, dulces, cosas de esas.

Ahora, la cosa se complica cuando en el detalle quiero dar algo de mí, cuando quiero compartir una parte de mí con alguien , cuando quiero entregar y mostrar un pedazo del universo que habito. A mi hermano le regalé para su cumpleaños un llavero lego del Joker; hace poco regalé un cómic que me encanta. Es decir, no a cualquiera se le entrega una muestra del universo que uno habita, no.

Pues bien, hace poco recibí un regalo de cumpleaños atrasado (unos dos meses tarde). Una amiga que trabaja en el mismo edificio donde queda la oficina, pero diferente dependencia. Me dio un libro de Paulo Coehlo, que es un autor que en los 32 años de existencia no he leído, que no me he interesado por seguir su pista.

Supongo que ella, al igual que hago yo, pensó en compartir conmigo algo de su ser.

Fue en ese momento que a mi mente vino un recuerdo: hace unos doce o trece años, en una clase de análisis textual la profesora, una intelectual acérrima, de esas que en su juventud fue bien hippie y liberal, ella, esa profe, una buena mañana dijo que con la edad se iban perdiendo los radicalismos y un día cualquiera uno se descubría leyendo autoayuda.

Entonces decidí ser flexible ante mi amiga, aceptar que, aunque yo no compartía ni gustaba de ese autor, ella estaba compartiendo algo de sí misma. Y recibí el libro. Espero sacar el valor y leerlo pronto, así sea mientras espero que me atiendan en el médico. O tal vez en diez o veinte años, cuando sea mi turno de vencer mis radicalismos. No sé, vamos a ver.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La inmortalidad, Lolita



"Deseo que esta memoria se publique cuando Lolita ya no viva.

Ninguno de los dos vivirá, pues, cuando el lector abra este libro. Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos parte de la bendita materia y aún podré hablarte desde aquí hacia Alaska. Sé fiel a tu Dick. No dejes que otros tipos te toquen. No hables con extraños. Espero que quieras a tu hijo. Espero que sea varón. Que tu marido, así lo espero, te trate siempre bien, porque de lo contrario mi espectro irá hacia él, como negro humo, como un gigante demente, y le arrancará nervio tras nervio. Y no tengas lástima de C. Q. Había que elegir entre él y H. H. y era preciso que H. H. viviera a lo menos un par de meses más, para que tú vivieras después en la mente de generaciones venideras. Pienso en bisontes y ángeles, en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte. Y ésta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita."


lunes, 16 de noviembre de 2015

My love will not let you dow

(Repita esta canción, como un mantra, todo este día festivo)

At night I go to bed but I just can't sleep
I got something running around my head
That just won't keep
In the silence I hear my heart beating, time slippin' away
I got a time bomb ticking deep inside of me
I gotta tell you what I wanna say
I keep searching for you, darling
Searching everywhere I go
And when I find you there's gonna be
Just one thing that you gotta know

My love will not let you down
My love will not let you down

At night I walk the streets looking for romance
But I always end up stumbling in a half-trance
I search for connection in some new eyes
But they're hard for protection from too many dreams passed by
I see you standing across the room watching me without a sound
Well I'm gonna push my way through that crowd, I'm gonna tear all your walls down
Tear all your walls down

My love will not let you down
My love will not let you down

Well hold still now darling, hold still for God's sake
'Cause I got me a promise I ain't afraid to make

My love will not let you down
My love will not let you down


Infinito, universal



Decir que el amor es infinito o que el amor es universal son solo dos formas distintas de decir lo mismo, que está presente en todo, que se respira y se vive, que es energía, que se siente, que arde y no se agota, es creer sin pruebas en lo basto e inmenso que todo eso representa.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Somos las decisiones que tomamos




A Diana, Ri, al Gato.
Pero también a Davincho, Nati, Anna, Andrés, Isabel, Jennifer, Maju y Naty.

Y Jonathan, por supuesto.

Si no me equivoco, si no estoy mal, fue a mi mejor amigo a quien le leí que somos producto de las decisiones que tomamos y también de las decisiones que tomamos respecto a las decisiones que otros toman ante nosotros.

Vamos por los caminos del universo tocando la vida de los que nos rodean, al tiempo que vamos estableciendo para la nuestra las cosas creemos serán mejores para nosotros. A veces buscamos, a veces encontramos, a veces la vida nos las presenta de manera abrupta y ante esa vorágine de situaciones decidimos.

Pero ante todo, ante la naturaleza de las cosas, ante los movimientos de los hilos del destino, ante el ímpetu de lo evidente, ante el asombro de lo inesperado, lo que vale, lo que prevalece es el aprendizaje que eso genera.

Es ser feliz (en un modo amplio) con las decisiones que vamos tomando, es reconocernos en las acciones que generamos, es saber que ante todo prevalece nuestra paz mental, la calma ante la furia, que somos, seguiremos siendo, ante todo y ante nada.

Todo esto para poder decir que en los últimos días llevo una sonrisa interna, de oreja a oreja, porque las decisiones que toman mis amigos, las experiencias que están viviendo y los aprendizajes que están teniendo demuestran que son los que son, que me alegra tenerlos a mi lado.

lunes, 26 de octubre de 2015

Ser vulnerables



"La medida del dolor es a veces la medida del amor y somos capaces de amar gracias a que nos permitimos ser vulnerables. No hay mejor manera de andar por el mundo que con el corazón en la mano".

En Uno siempre cambia el amor de su vida (por otro amor o por otra vida), Amalia Andrade.


martes, 20 de octubre de 2015

Un día un hombre cualquiera se despierta



Un día un hombre cualquiera se despierta y siente que en el fondo de su ser hay algo que tiene para contar, un cuento, un relato, algo, expresarse con la palabra escrita, eso.

Pero se levanta, se baña, se viste y sale a trabajar.

En su oficina se pasa toda la jornada escribiendo (pero no lo que quiere escribir) y termina agotado, aburrido, extenuado, sin ganas de más.

Cuando llega a casa se pone ropa cómoda, ve un rato televisión para despejar la mente. Y a las 9 pm, cuando siente que ya ha reposado lo suficiente, se siente sin ánimo ni deseo de encender el computador y escribir. Entonces prefiere leer hasta que su cuerpo le dice que es suficiente por ese día.

Al día siguiente se despierta y siente que tiene algo para contar. Así la rutina hasta que un día, que no podemos establecer con certeza si pasaron días, meses o años, le roba unos minutos a su cotidianidad para hacerlo.

Y escribe.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Cómo ser un gran escritor - Charles Bukowski




Tienes que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu cerveza.
No te exijas.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
Quédate afuera de las Iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continua.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primer embestida.
Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoyevski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza…
entonces no estás listo, toma más cerveza.
Hay tiempo.
y si no hay,
está bien igual.

martes, 29 de septiembre de 2015

Después

Odiar debe ser desgastante. Sentir rencor debe consumirlo a uno poco a poco, agotando -sin que nos demos cuenta- las reservas de energía para esos días en que se necesita. Eso no quiere decir que no se pueda sentir dolor, más bien se trata de no permitir que ese dolor se torne mezquino, ruin, cruel, que se convierta en odio, en rencor.

Y no, no es fácil. Se requiere disminuir la cuota de ego y admitir que también se tuvo la culpa, que se pudo haber actuado distinto. De eso se trata la vida, de poder aprender, de cambiar lo que está mal, lo que no puede seguir de ese modo.

Porque en la vida, ese viaje tan corto pero tan bello, no hay cabida para el odio, para el rencor.

Así, para cuando una mañana gris, se vaya caminando por un pasillo cualquiera -como la entrada a una universidad, rodeada de árboles y paisaje-, suene una canción y poder sonreír, porque ambos son felices, después.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Just older



JUST OLDER

Hey, man, it's been a while 
Do you remember me? 
When I hit the streets I was 17 
A little wild, a little green 
I've been up and down and in between 
After all these years and miles of memories
I'm still chasing dreams
But I ain't looking over my shoulder 

[Chorus:] 
I like the bed I'm sleeping in 
It's just like me, it's broken in 
It's not old - just older 
Like a favorite pair of torn blue jeans 
This skin I'm in it's alright with me 
It's not old - just older 

It's good to see your face 
You ain't no worse for wear 
Breathing that California air 
When we took on the world 
When we were young and brave 
We got secrets that we'll take to the grave 
And we're standing here shoulder to shoulder 

[Chorus:]
I like the bed I'm sleeping in 
It's just like me, it's broken in 
It's not old - just older 
Like a favorite pair of torn blue jeans 
This skin I'm in it's alright with me 
It's not old - just older 

I'm not old enough to sing the blues 
But I wore the holes in the soles of these shoes 
You can roll the dice 'til they call your bluff 
But you can't win until you're not afraid to lose 

[Solo]

Well, I look in the mirror 
I don't hate what I see 
There's a few more lines staring back at me 
Now the nights has grown a little colder 
Hey man, I gotta run 
Now you take care 
If you see coach T. Tell him I've cut my hair 
I've kept my faith
I still belive I'm just...
Ha

[Chorus:] 
I like the bed I'm sleeping in 
It's just like me, it's broken in 
It's not old - just older 
Like a favorite pair of torn blue jeans 
This skin I'm in it's alright with me 
It's not old - just older

jueves, 13 de agosto de 2015



Soñé que llevaba a su casa, no he ido nunca a su casa, pero en mi sueño sí. Había bastante luz, era un día soleado, a la entrada tenían materas con plantas y flores, parecía un lugar bonito. Toqué y ella abrió, salió y me besó. Entonces, en ese momento en sueños, ella me miró algo asustada porque tal vez no debió besarme, y ante esa nube de duda en su mirada, solo me acerqué a ella y fui yo quien la besó.

domingo, 9 de agosto de 2015

Hombres sin mujeres




"Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.

Sea como fuere, así es como te conviertes en un hombre sin mujer. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros. No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente ardua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y con su contorno polisémico.

En ese mundo, todo suena de distinta manera. La forma de tener sed es distinta. El modo en que el pelo crece es distinto. La manera de atenderte de los empleados de Starbucks es distinta. Los solos de Clifford Brown también suenan distintos. La puerta del metro se abre de manera distinta. Incluso la distancia que hay caminando desde Omotesando— hasta Aoyama-itcho—me es bastante distinta. Aunque más tarde conozcas a otra mujer, y por muy estupenda que ésta sea (de hecho, cuanto más estupenda, peor), empiezas a pensar que la perderás desde el mismo instante en que la conoces. La sombra evocadora de los marineros, el timbre de las lenguas extranjeras en sus bocas (¿griego?, ¿estonio?, ¿tagalo?) te pondrán nervioso. Todos los nombres exóticos de los puertos del mundo te harán temblar. Porque ya sabes qué se siente al ser un hombre sin mujer. Tú eres una alfombra persa de tonos claros, y la soledad, la mancha del Burdeos que nunca se eliminará. La soledad la traen de Francia, y el dolor de la herida, de Oriente. Para los hombres sin mujeres, el mundo es una mezcolanza vasta e intensa, es la otra cara de la Luna en su totalidad."


Tomado de Murakami, Haruki, Hombres sin mujeres, Tusquets Editores, Bogotá, 2015.

sábado, 1 de agosto de 2015

Tonto y estúpido libro cursi



Los que me conocen saben de sobra que soy un romántico empedernido, que mi naturaleza es la de un hombre cursi. Sí, soy de ese tipo de hombre que suspira en medio de una comedia romántica, que cree en el poder del amor, en esas cosas. Por eso tal vez no les extrañe el tema que hoy me hace escribir.

Hace poco, en un momento de ocio en mi oficina decidí descargar un libro para leer en esos instantes como en el que me encontraba en que había poco o nada para hacer. Recientemente, en una visita a la librería vi en una de sus estanterías la portada de "Eleanor & Park", uno de tantos libros alojados en la sección de novedades que leen los jóvenes con avidez, escrito por uno de esos autores que han tomado fuerza gracias a sus páginas de internet, de esos que están apareciendo en masa en los últimos años.

Y me llamó la atención solo por su portada, en la que aparecían dos jovencitos escuchando música juntos con un mismo par de audífonos (cosa que, ahora que lo pienso, me recordó a "Begin again", una película protagonizada por Keira Knigthley y Mark Ruffalo). Como iba de salida, pensé que luego le daría una ojeada al libro, sin mayores pretensiones.

Un par de días después, me dio por leer una reseña que escribió alguien en Goodreads (una red social basada en libros, en la cual se puede añadir los que actualmente se están leyendo, añadir listas, gustos y preferencias para que el sistema haga recomendaciones de títulos, se pueda entrar en contacto con gente que tenga gustos afines...) y me llamó la atención la mención del libro.

Así que, intrigado, me dio por buscarlo y lo encontré en uno de tantos foros dedicados a esta literatura como tal.

Leí el libro en dos días. 

(No es que sea una literatura difícil de leer, llena de enredidos y metáforas, que cuestionen la naturaleza del ser humano, no.)

Tampoco es el mejor libro que haya leído hasta el momento. No.

Simplemente es que el libro se dejó leer, fácil.

Es la historia del primer amor entre dos jóvenes de una secundaria en Estados Unidos; ambos son catalogados como raros, ella viste raro, es la nueva de la ruta del autobús escolar, no la chica más linda que se haya visto; él es de ascendencia coreana, es delgado, y es un joven en extremo callado. Y se conocen de un modo poco convencional, raro. Y comienzan a gustarse. Así se va desarrollando la historia, sin contar mayores detalles ni dar spoilers.

Y fue, quizás, lo que hizo evocar en mí, lo que más me gustó de toda la experiencia.

Cuando tenía apenas once años, tuve mi primera novia. Mi familia se acababa de mudar a una casa en un pasaje estrecho y yo era el niño nuevo de la zona. En esa época yo no salía de mi casa, mi hermano y yo nos entreteníamos con nuestros videojuegos, leyendo, viendo televisión, jugando entre nosotros. Empecé a notar que una niña que vivía diagonal a nosotros, miraba mucho para el balcón del segundo piso donde nos hacíamos mi hermano y yo. Y esa niña a veces parecía estar pendiente de lo que yo hablaba o decía.

No recuerdo cómo o porqué me hice amigo de ella.  Tal vez fue su hermana mayor la que un día me llamó para presentarme a la hermana menor y, con el consentimiento de mi mamá, me acerqué. Nos hicimos amigos. Y salíamos a jugar y nos reíamos, de esas cosas que uno hace cuando es niño.

En las vacaciones, una vez entraron los amigos del pasaje a jugar con nosotros en nuestro nintendo y ella aprovechó un momento y me llevó arriba, a las escaleras del segundo piso que llevaban a la terraza y me dijo que yo le gustaba, que si nos hacíamos novios. Y dije que sí.

Fueron unos días bonitos. Bonitos porque me acostaba en el suelo del balcón a pensar en ella. Bonitos porque descubrí lo que eran los celos de una mujer (porque alguna vez se molestó cuando miré a alguna niña con los hormonales ojos de un prepuberto). Bonitos porque me quedaba charlando con ella de no sé que cosas que en ese instante de mi vida eran trascendentales (tal vez del último capítulo de Superboy, de lo que había pasado en Caballeros del Zodíaco, de esas cosas). Bonitos.

No sé cuánto duramos.Solo sé que se mudaron de casa y dejé de verla.

Un par de años atrás, mi mamá se encontró con la mamá de mi primera novia. Hablaron de esas cosas que hablan las personas que fueron vecinas en algún momento de la vida. Mi mamá me contó que ella, mi primera novia, ahora vivía con su actual pareja y que tenía dos hijos.

Y por esa sensación que me generó "Eleanor & Park" es la causa de esta entrada, recordar ese primer amor, puro y lo más de inocente.

Todo por ese tonto, estúpido y bonito, sobre todo bonito, libro cursi.

viernes, 24 de julio de 2015

"No, ella no te odia"



Entonces ese hombre que creía que alguien lo odiaba, supo, se enteró que esa mujer del pasado lo había perdonado y que lo recordaba sin rencor. Fue por tal motivo que tiró todo al aire y salió corriendo colina arriba, respirando libre, sonriendo. Es feliz.


Si quiere saber de qué hablo, vaya a esta entrada y lea. Concéntrese por favor en el penúltimo párrafo, eso es todo.

Decir "Me gustas"




Quizás para  mí una de las cosas más difíciles de la vida es poder decirle a una mujer que me gusta. 

Y no sé cómo hacerlo.

Sí, es también temor al rechazo, soy consciente de eso.

Porque cuando quiero decirlo, hay un niño que me toma de la mano y me dice que espere porque cuando él lo hizo se le rieron en la cara y que eso nos da miedo. Entonces, el adulto que soy ahora suspira y calla.

(Y el vacío está ahí y quien sabe si lanzarse sin pensar en más funcione. Existe una regla, la regla de los tres segundos, que dice que si vos no sos capaz de decir algo en menos de tres segundos pará y no digás nada, no la embarrés. Tenés que ser capaz de articular un par de frases en ese lapso de tres segundos)

Quizás solo sea tomar aire y sin pensarlo demasiado, decirlo para descongestionar el corazón, solo tomar aire y decirlo. 

Porque es decir "me gustas". No es pedir nada a cambio, es aprender a ser, a soltar, a no tener el control de las situaciones, a arriesgarse.

Por eso, es muy probable, tal vez, la próxima vez que la vea, saque fuerzas de algún rincón de alguna parte de algo, tal vez le pida energía al universo, o invoque internamente una genki-dama universal y me anime a decirle que cuando sonríe mi niño interior sonríe, que es placentero conversar un par de minutos con ella, que ría, que es linda, que me gustaría acostarme en el pasto en una noche y conocer sus constelaciones, su mapa de navegación estelar; decirle, sin mayores pretensiones, que simple y llanamente me gusta.

martes, 14 de julio de 2015

Lo que siento por ti es tan difícil



Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda 
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas 
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

Idea Vilariño.

miércoles, 24 de junio de 2015

La conservación de los recuerdos



Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Julio Cortázar.

martes, 23 de junio de 2015

Salto al vacío



Estando frente al abismo, la tomó de la mano y le dijo que saltaran juntos, que no tuviera miedo, que despejara la mente, tan solo confiara en él y saltaran. 

Y ella, sin creerle aún, lo miró y asintió. Justo antes de saltar, se soltó, prefirió quedarse en tierra. Decidió no mirar hacia abajo, no quería que la última imagen de él fuera verlo estrellado en el suelo. 

Tal sería su sorpresa cuando lo vio subir, volando hacia los cielos, lejos, hacia el horizonte. Quiso llamarlo pero no, supo que ya era demasiado tarde.

lunes, 11 de mayo de 2015

Tómalo todo



Lo quieres todo ¿Cierto? Vamos, tómalo todo, no te preocupes, a eso he venido al mundo, a darlo  todo... eso no me preocupa. Cierta vez que hablamos, cuando recién nos conocimos y decidimos salir como un par de seres humanos que se atraían, te dije que conmigo podías tener lo que desearas, lo que siempre hubieras anhelado, yo iba a estar allí para ayudarte a alcanzar tus metas, a obtener lo que quisieras.

Pero también dije que tuvieras cuidado con esa cadena de avaricia y codicia.

Así que dale, llévate todo lo que tus delicadas manos puedan abarcar, todo lo que sientas que debes tener, dale, no importa. Igual, nadie piensa nada malo mientras tú abarcas las cosas con esa sonrisa tan tuya, nadie va a sentir que lo que haces está mal.

Y sí, es una lástima.

Estuve ahí cuando caíste, dándote la mano para que te levantaras, y a mi lado te repusiste. Cuando nadie te dio apoyo, yo lo hice. Cuando nadie creía en tí, cuando ni siquiera vos misma creías en vos, te demostré que estaba equivocada, que podías, que eras capaz. Y pudiste, levantaste tu mirada por solo un momento y pudiste.

¿Entonces? ¿Lo quieres todo? No lo pienses.

Y mientras tu estúpida avaricia te dice que debes pensar tan solo en ti, que nada interesa más en la vida, que te mereces más y más y más, que necesitas seguir adelante, que la vida te debe compensar todo lo que te ha faltado, lo que te han negado, lo que has sufrido, mientras vos haces todo eso y me dejas a la deriva, en el limbo, yo, con la espalda apoyada en la pared, te veo llevarte todo, apostarlo todo a los dados, creer que puedes, veo como buscas llenar tus manos, como deseas saciarte... y es triste.

Es triste porque al final lo tendrás todo, pero no tendrás nada de mi.


Catarsis de hace ya un buen tiempo atrás, a partir de una canción, la cual hoy prefiero reservarme.

martes, 21 de abril de 2015

Lo. Li. Ta



"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-lita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta. 

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita."

domingo, 29 de marzo de 2015

Lecciones de poética de la vida cotidiana: pereza de domingo



Si pudiéramos coleccionar imágenes poéticas de nuestra vida cotidiana, poco a poco iríamos llenando un álbum de instantáneas, para construir la memoria, para habitar de recuerdos las horas silenciosas. Tal vez una de las primeras imágenes en guardar sería una sonrisa especial, un abrazo, ese primer beso, una cabellera que se despeina feliz en medio del viento.

Esta es la primera de esas imágenes.

A mi manera particular de ver las cosas, es poético hacer pereza hasta tarde con tu compañera/o de viaje, de camino, de ruta. Debe ser sublime estar acostados, sin mayores preocupaciones, con las piernas enredadas, un domingo en la mañana mientras llueve. Y todo está a media luz, iluminado a duras penas con un rayo de luz (esa luz que dan los rayos del sol que se cuelan entre las nubes), y hace frío, y uno y otro, abrazados, respiración suave, el olor del cabello, hacer de ese punto, ese lugar, ese instante, el centro de todo el universo y sentir que no hay mayor sensación de plenitud que encontrar alguien en quien poder refugiarse (en esos brazos) y no hacer más nada que pereza, bella hermosa encantadora sutil sublime deliciosa pereza.


Ni idea porqué pero esta entrada empezó a tomar forma mientras oía esta canción y también con esta, ambas de Hellogoodbye.

sábado, 28 de marzo de 2015

Del amor - Chejov



"Fuimos a despedir a Anna Alexéiev­na en gran tumulto. Cuando ella ya se había despedido de su esposo y de sus hijos, y quedaba para la tercera llamada sólo un instante, yo entré corriendo a su coupe, para poner en el estante una de sus cestas, que casi olvidó, y había que despedirse. Cuando nuestras miradas se encontraron allí, en el coupe, las fuer­zas espirituales nos abandonaron, yo la abracé, ella apretó su rostro contra mi pecho, y le brotaron lágrimas de los ojos; besando su rostro, hombros y manos, mojadas de lágrimas, -¡oh, qué infelices éramos los dos! –yo le declaré mi amor y, con un dolor quemante en el corazón, entendí cuán no necesario, mezquino, y cuán engañoso era todo lo que nos impedía amarnos. Yo entendí que cuando amas, al razonar sobre ese amor, hay que partir de algo superior, más importante que la felicidad o la infelicidad, el pecado o la virtud en su sentido corriente, o no hay que razonar en absoluto."

Fragmento de Del Amor  de Anton Chejov

jueves, 26 de marzo de 2015

Ya no - Idea Vilariño



Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

miércoles, 25 de marzo de 2015

En verdad te pienso



Si te digo que te pienso es porque es así, porque en verdad te pienso. Si te digo que quiero besarte es porque mi labios anhelan estar cerca a los tuyos y jugar, como solían hacerlo. Si cuando compro un paquete de gomitas dejo para el final las rojas, es porque tú me dijiste que esas eran las más deliciosas pero las más poquitas. Si te invito a comer helado es que no tengo otra excusa para ver de nuevo tus ojos y tal vez poder abrazarte. Y por eso, si te digo todo esto es porque , si voy por aquí, si voy por allá, es así, es porque en verdad te pienso.

jueves, 12 de marzo de 2015

Un helado en sueños



Ella soñó que se encontraban en esa ciudad (donde ya no vivía) y él la invitaba a helado. Él, mientras soñaba despierto camino al trabajo, pensaba que la próxima vez que la viera le gustaría compartir un helado. Así se fueron encontrando, en sueños, dormidos, con los ojos abiertos, porque la vida es así, porque en sueños es el único modo que tienen  para verse.

viernes, 6 de marzo de 2015

Inexactitud del tiempo

Hoy, mientras buscaba unos archivos en mi memoria usb, encontré algo que escribí hace ya un buen tiempo, en el 2008. Tras sufrir un par de modificaciones, un par de líneas que decidí había que pulir, sentí que quería publicarlo. Porque como recientemente me enseñó alguien, "al pasado hay que honrarlo".



Los cuentos de antes empezaban con “había una vez” o “érase una vez”, para indicar un tiempo y un lugar distantes y remotos, incalculables. Así mismo debería empezar esta historia.

Hubo una vez en que tú y yo fuimos felices… hubo una vez en que tú y yo solíamos ser muy buenos amigos, en que las cosas fluían naturalmente; en que los extraños mecanismos del universo se movían a un solo ritmo, en una misma danza sutil e imperceptible; unos días en que los minutos florecían y dejaban un aroma en el aire que sólo unos cuantos podíamos sentir.

Hablo de esos días cuando llegaste a mi vida. Yo acababa de romper con alguien y me encontraba en ese momento en el que uno se siente más solo que nunca, más desadaptado del mundo y sin nada qué hacer. Exactamente, para ser más precisos, tú ya estabas en mi mundo desde cinco o seis años atrás, pero fue en ese punto cuando tu existencia cobró fuerza en mi desolada existencia.

Caminar contigo, estar a tu lado era someterse a vivir una experiencia salida de un musical, porque todo era único, mágico y diferente… la gente alrededor parecía bailar y entonar la misma canción. El más pequeño comentario, un leve gesto, un tropezón imperceptible, una disimulada equivocación o un incómodo silencio daban paso a nuestras carcajadas prolongadas que provocaban que quienes nos rodeaban nos miraran como un par de orates, chiflados, locos.

Nuestra amistad era eso y más ¿Cómo explicarle al mundo que jamás corrimos el velo ante nuestros ojos? ¿Cómo decirles que no sabíamos que de fondo había más? La gente nos preguntaba si éramos novios y siempre respondíamos que no, tan sólo somos los mejores amigos del mundo…

Quizás esa era una forma de mentirles a ellos, y sobre todo, a nosotros mismos.

Nuestra amistad era como una de esas telas que se van deshaciendo al halar un hilo… dejamos una pequeña hilacha suelta y al tirar de ella nuestros verdaderos sentimientos se fueron desprendiendo. Fue a partir de esa noche cuando llegamos ebrios a tu casa, cuando nos recostamos en tu cama a charlar y te besé… fue a partir de ese instante en que nuestros corazones se abrieron como la caja de Pandora y dejamos salir lo que atesorábamos sin saberlo.

Al principio te daba asco pensar en tu mejor amigo y tú, en la cama, en la madrugada… pero esos encuentros se hicieron recurrentes, y las caricias disimuladas, el contacto, el comentario con doble sentido… entonces sí, comprendimos que todo encajaba perfectamente, que nos habíamos enamorado sin intuirlo, que quizás si nos acoplábamos tan bien era por ese motivo. Tantas cosas, tanto tiempo.

Pero no todo fue perfecto…

Enamorarse de tu mejor amiga tiene sus ventajas… y sus desventajas también.

Como me conocías por completo temías de que fuera un capricho mío, algo momentáneo y pasajero. Te dio miedo perder al que considerabas uno de los seres más importantes de tu vida e intentaste frenar con todo. Yo no te lo permití… ya habías entrado de lleno en mi vida. Así muchas veces mientras hacíamos el amor, tú preguntabas si te quería y mi respuesta, cargada de una ternura nacida solamente para tus oídos, te llenaba de colores los oídos, de aromas las manos, de susurros la nariz. Y te aferrabas a mí tan fuerte que pensaba que de esa manera tratabas de que las palabras no se escaparan de tu lado.

Aún así… el miedo nunca se fue. Una y otra vez tuve que decirte que no era como creías.

Temías que al final me alejara de tu lado y te hiciera daño…
Al final de todo lo hice…

Ambos cambiamos. Me hiciste creer que todo lo habías hecho por conservar la amistad, que me besabas tan sólo porque me gustaba. Según tú poco disfrutabas de mis besos… pensé que no eras feliz conmigo, por eso me aparté del camino, para que encontraras tu felicidad con el sacrificio de la mía.

Es posible que mi error haya sido alejarme sin decir nada, sin buscarte para al menos darte una explicación o pedirte una. Por comentarios de la gente ne enteré que estabas bien… nadie dijo nunca que sufrías por dentro, tal vez porque jamás le demuestras al mundo lo que verdaderamente sientes.

No sé como reaccionaste cuando supiste por otra persona que ya había conocido a alguien y que salíamos. Había pasado un mes desde que pensé en alejarme de tu rumbo y ser sólo tu amigo. No sé si lloraste, no sé si sufriste… pensé que eso era lo que querías cuando me decías que buscara a otra mujer…

Por eso esta historia debió comenzar con el típico “érase una vez”, porque hubo un tiempo en que fuimos felices y ya no, porque hubo un nosotros en lugar de tú y yo por separado… porque ese “érase una vez” representa el tiempo inexacto y el lugar perdido en el espacio en que estuvimos unidos.

¿Ó lo estamos?

Porque aún te busco… porque te robo besos a la fuerza… porque no haces mayores esfuerzos por librarte de mí presencia… porque sin importar si estoy con alguien deseo regresar contigo…


Y ahora yaces a mi lado sin moverte… cualquiera diría que acabo de matarte impulsivamente para terminar con todo. Pero no. Esta no es una historia de asesinos, sino de profanadores de amores enterrados sin haber muerto; es una historia de la manera en como las circunstancias alteran en pocos meses una amistad de muchos años. Si, estás a mi lado durmiendo semidesnuda y yo te abrazo y te acaricio. Sé que jamás me voy a alejar de ti porque por más que intente somos un círculo vicioso; como una cinta de Moebius que al empezar una línea que recorra la figura siempre regresa al punto de partida; somos como un deja-vú sentimental que sucede en el tiempo una y otra, una y otra, una y otra vez.

Las ciudades y el deseo



LAS CIUDADES Y EL DESEO. 2
Al cabo de tres jornadas, andando hacia el mediodía, el hombre se encuentra en Anastasia, ciudad bañada por canales concéntricos y sobrevolada por cometas. Debería ahora enumerar las mercancías que se compran a buen precio: ágata, ónix, crisopacio y otras variedades de calcedonia; alabar la carne del faisán dorado que se cocina sobre la llama de leña de cerezo estacionada y se espolvorea con mucho orégano; hablar de las mujeres que he visto bañarse en el estanque de un jardín y que a veces -así cuentan- invitan al viajero a desvestirse con ellas y a perseguirlas en el agua. Pero con estas noticias no te diré la verdadera esencia de la ciudad: porque mientras la descripción de Anastasia no hace sino despertar los deseos uno por uno, para obligarte a ahogarlos, a quien se encuentra una mañana en medio de Anastasia los deseos se le despiertan todos juntos y lo circundan. La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte, y como ella goza de todo lo que tú no gozas, no te queda sino habitar ese deseo y contentarte. Tal poder, que a veces dicen maligno, a veces benigno, tiene Anastasia, ciudad engañadora: si durante ocho horas al día trabajas como tallador de ágatas, ónices, crisopacios, tu afán que da forma al deseo toma del deseo su forma, y crees que gozas por toda Anastasia cuando sólo eres su esclavo.

Tomado de "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Acuarela



Dicen los que saben que la acuarela es una de las técnicas de pintura más agradecidos: se puede tener un poco de color seco en la paleta y basta con agregar algo de agua para levantar el color y poder volver a utilizarlo en caso de que se necesite. 

La acuarela toma las características del agua. Ambas deben fluir en el papel, para trabajarla los movimientos deben ser igual, fluidos, y así mismo debe ser la actitud que se asuma cuando se pinta. En cursos de pintura enseñan que el agua pasa rápido, la acuarela también; el agua es traslúcida, la acuarela también y que la acuarela debe generar los mismos movimientos del agua.

Y por eso me gusta.

Aprender a emplear acuarelas ha representado retomar ciertos aprendizajes, los de las clases de arte en el colegio, volver a coger pinceles, a perder el miedo a untarme, a limpiar, a pensar en la obra final. Mientras pinto pareciera que la cabeza se vacía de pensamientos, de problemas, de afanes, preocupaciones, ansiedades y todo eso. Soy yo frente al papel, dejando fluir las ideas, pensando solo en lo que estoy haciendo, nada más.

Pero también ha significado aprender a dejar ir las cosas. Un trazo mal hecho, no saber aplicar determinado color en determinado momento hace que el resultado final cambie por completo, porque no hay forma de cómo corregir. Por eso alguien que conozco, una amiga de esas que trae consigo la vida, una mujer que además de ser psicóloga es también una gran artista, me dijo que la acuarela era una de las técnicas más difíciles de llevar a cabo.

Y ese es, quizás, el principal aprendizaje que tengo que lograr en este momento.






miércoles, 25 de febrero de 2015

Cuando la gente se convierte en canción



Es bonito cuando suena una canción y puedes recordar a alguien y sin importar si hubo dolor, sufrimiento, pena, alegría, goce, puedes sonreír con la mirada perdida en el horizonte, mientras sientes que algo aprendiste, que algo te hizo diferente. Es bonito porque cuando pasa eso, la gente se convierte en canción.

domingo, 15 de febrero de 2015

Ese miedo




A todos en algún momento una pesadilla nos ha sacado de la más placentera de todas las actividades humanas. 

Una de mis pesadillas es tratar de llegar a un sitio, tratar, tratar y tratar pero al mismo tiempo, sentir dentro de ese estado onírico que no se puede llegar al destino. He tenido sueños en los que dar un paso implica moverme aún más lejos de donde quiero llegar y al tratar de devolverme me resulte imposible.

Esta mañana me despertó algo así. Estaba en una universidad y una mujer seguía mis pasos a lo largo de los pasillos, mientras yo trataba de llegar al salón donde daría clases. Al percatarme de la mujer que me seguía, yo trataba de acercarme y ella huía. Así, como el gato y el ratón, tanto ella como yo seguíamos nuestros pasos. Hasta que por fin yo lograba alcanzar a esa mujer y preguntar por sus intenciones, ella respondía con una evasiva y huía. Justo en ese momento llegaba al salón de clase, pero ya era tarde, porque el tiempo se me había ido siguiendo a la mujer.

Y esa sensación de haber fallado, de haberle quedado mal a la gente, fue la que hizo que abriera los ojos esta mañana, justo un día antes de mi primera experiencia como docente en una institución universitaria.


martes, 10 de febrero de 2015

Y dale alegría a mi corazón

Sí, el cuento de hoy está inspirado en esta canción.



Era bonito sentir que compartía universo con alguien, que compartía aficiones y gustos con un hombre determinado en la vida, que ese alguien en particular estaba en un punto de esa misma ciudad, que pensaba en ella, que le embriagaba las noches, le motivaba los días.

Y es que fue en menos de tres meses que este hombre le cambió la perspectiva. Apareció una noche de repente, con la vida hecha trizas y ella decidió tenderle la mano. Una sonrisa, una cerveza, un amanecer juntos, tan solo eso bastó para que todo cambiara. 

Sí, fue bonito. Sobre todo cuando él dejó de aparecer en sus noches, cuando de repente, sin explicación alguna, su voz y sus palabras no acompañaron sus minutos y se quedó a la deriva.

Tiempo después, sin buscarlo, volvieron a verse. Él estaba como siempre, radiante, había compuesto su vida y ella decidió no preguntar nada, dejar que el universo por si mismo le explicara qué había sucedido. Entonces entendió que él había sido un cometa, una estrella fugaz, que había sido necesario, que tenía que aprender, soltar sus ataduras y ella misma seguir su propio camino. En esa ocasión él fue quien le ayudó a ella a remendar los retazos de su vida. Fue bonito reconciliarse con el pasado... y entender que existen miles y misteriosas formas de darle alegría a un corazón.