lunes, 25 de mayo de 2009

La Carta que desde este ahora te escribo


Offtopic: El jueves de la semana pasada, mientras Miyara y Jenny214 estaban sobre mi cama (no precisamente en esas) salió a la luz una cuestión: ¿Por qué el nombre del blog? Y ellas: uno sin el amor de la mamá no puede vivir, hay otros tipos de amores que lo acompañan a uno eternamente.

Pero no, no me refiero a esos tipos de amor; me refiero al tipo del que cambia la vida, el que nunca se recupera cuando ya el daño está hecho, ese que enseña y deja huella, que tanto hablan las canciones, ese que es efímero porque dice ser eterno, sí, ese amor. En lugar de escribir una letanía del porqué del nombre preferí escribir una carta a ESE amor que marcó mi camino, frases que me gustaría pronunciar en este momento, ya que en esa ocasión no sirvió decir “lo siento”…

Después de varios minutos de pensar cómo iniciar una carta que dudo vas a leer decidí dejar salir todo como fuera saliendo, así, sin formalismos, sin el tradicional “hola ¿Cómo estás? Espero que bien” que tanto usaban mis compañeros y compañeras en el colegio cuando le escribían algo a sus parejas. En estos días pensaba en vos, que había pasado mucho el tiempo, mientras hacía cuentas cuando hablaba con alguien que no recuerdo ahora y le contaba en unos minutos el resumen de mi vida amorosa. Sí que ha pasado el tiempo.

Creo que he cambiado mucho pero en el fondo sigo siendo el mismo con las mismas, los mismos errores, las mismas manías, los mismos gustos, las mismas canciones, los mismos libros. Y ni idea de vos qué, ni idea si sufras ahora, si reís o lloras, da igual. Yo me encargué de hacer que te alejaras para siempre, yo hice todo lo posible por ser un contacto más en el facebook, uno al que no le envía nunca ninguna invitación para alguna aplicación ni un mensaje de saludo, porque hace parte de la lista de conocidos nada más.

Me equivoco mil veces por día, lo reconozco. Todos los seres humanos cometemos errores… y cuando digo errores me refiero a que lastimamos a alguien. Contigo son dos las mujeres a las que he herido de una forma tal… vos ya sabes que te hice; a la otra la dejé en el momento en que quizás necesitaba más a un amigo, a ese amigo que siempre supe ser pero que no fui en ese momento, lo supe cuando ELLA llorando me contó todo lo pasó y que culpa de mi egoísmo no vi.

Es increíble, antes vos eras ELLA, en mayúsculas, mientras la otra era tan sólo la voz de una mujer con la que hablaba ocasionalmente por teléfono, ahora la otra es ELLA y cobra importancia en mi historia casi en el mismo momento cuando me dijiste adiós, cuando busqué todas las cosas que había perdido, me di cuenta que mis amigos (los de siempre) habían hecho ya una vida mientras yo no tenía nada. Y por una cadena de sucesos que no interesa saber ni quiero contar apareció la tabla de salvación de manos de la mujer menos esperada. A lo largo de esos años en que te fuiste convirtiendo en un sujeto de cuatro letras en minúscula, la otra poco a poco fue convirtiéndose en un sujeto de cuatro letras en mayúscula. Hubo otras en ese proceso que sirvieron para hacerme entender que al final estaba ella con su inocencia, su ingenuidad, ese cariño, esa dulzura, ese temperamento.

Pasó el tiempo y luego de pensar que su protagonismo en mi vida era síntoma de otra cosa, una noche de sábado en que impulsados por el alcohol en nuestras venas nos besamos en el silencio cómplice de aquella casa; mientras los demás descansaban en brazos de Morfeo, nosotros estuvimos despiertos varias horas en nuestros brazos, como tantas veces lo hicimos después.

Pero cumpliendo con el destino trágico de muchas historias de amor, tal como nos lo han enseñado las telenovelas mexicanas, nos separamos. Y entonces ELLA se convirtió en la segunda mujer a la que le hecho daño. Me fui creyendo que no era feliz a mi lado, que no era el hombre que quería en su vida; pensé que lo que le brindaba no era suficiente, había otros en su mundo que parecían más importantes. Su felicidad a costa de la mía, como dice la canción de Bumbury. Pero me equivoqué, no supe entenderla, la dejé cuando más necesitaba de alguien, cuando más me necesitaba a mí. Su mundo se había hecho trizas y el hombre que más amaba no estaba a su lado.

Contigo aprendí de la vida, tengo mucho que agradecerte. Hoy podría decir que vos fuiste mi primer GRAN amor, pero fue ELLA la que me enseñó cómo amar. Al final termino haciéndole daño a la gente como lo hice con vos, como lo hice con ELLA.

Si me pongo triste cuando pienso en nuestro final es porque no sé si me perdonaste a fin de cuentas, me gustaría abrazarte y poder decirte todo lo que aprendí de la vida desde que te fuiste. Quisiera saber que no me odias como cuando te fuiste haciéndolo, quisiera saber que ya me perdonaste, que eso que te hice ya dejó de doler; necesito saber que soy sólo un recuerdo para poder cerrar este ciclo.

Contigo aprendí que el amor eterno puede morirse al cabo de dos semanas, un mes, pero con ELLA aprendí que cuando al amor no se le pone fecha de caducidad puede durar bastante tiempo. Al principio el nombre de este blog era una afirmación, indicaba que sin tu amor había aprendido a vivir. Hoy es un interrogante, me pone a pensar sí aprenderé algún día…

1 comentario:

Maga dijo...

guto mi... y que decir, ay dolores que duelen al paso de los días, meses y años pero aunque el tiempo no los sane los pasa a 2º o 3er termino con mucha suerte.. hasta que de pronto el cielo que nos cubre es totalmente diferente...