sábado, 2 de agosto de 2014

Cuando duermes



A esta hora ya debes estar más que dormida, mi Bella Durmiente. Te has quedado dormida casi sin querer. Sé de sobra que te faltan excusas y pretextos para quedar fundida en cualquier momento, que duermes bastante, que amas estar en tu cama y dormir, sencillamente dormir. No te juzgo, así te conocí, así te acepto, además, sería injusto quejarme cuando así también soy yo, sabes que más que nada en el mundo, el mejor lugar para mí es mi cama, mi colchón, es mi centro de actividades, el punto a partir del cual gira mi universo, todo.

¿Sabes? Esa es una de tantas cosas que me fascinan de  ti. Que duermas de esa forma tan tuya, tan despreocupada de la vida, de las cosas, de los afanes  de la cotidianidad, de la rutina, que busques refugio en el mundo de lo onírico. Cierras los ojos al mundo y te sumerges en el tuyo, en las hadas y avatares que pueblan cada uno de los rincones de tu universo, en los duendes traviesos que enredan tus cabellos sobre la almohada, en los hechizos y encantamientos que empleas para alejar las preocupaciones, en tus arcanos, tus constelaciones, tus estrellas.

Duermes ahora, mi Bella Durmiente, duermes. Duermes y todo alrededor se detiene, nada importa, nada interesa. Duermes para habitar tus sueños, duermes para componer lo que está mal, duermes porque sí, duermes y así me encantas, duermes y me encantas y creo que no te lo he dicho con mis palabras (porque a veces es difícil dejarlas salir así sin más), creo y espero estarlo diciendo con mis hechos y mis acciones, creo estarlo diciendo con lo que no digo pero espero sepas interpretar. Duermes y tal vez sueñas, duermes y tal vez yo protagonizo a tu lado uno de tus tantos sueños, tal vez estoy ahí contigo, mientras afuera despunta el amanecer, mi Bella Durmiente.

Mientras, acá donde estoy, trato de cerrar mis ojos, trato de conciliar mis sueños, de alejar las pesadillas, desde donde me encuentro te abrazo, te pienso, te suspiro, te deseo dulces sueños. Pienso que se me quedaron por decir tantas cosas pero que mañana tendré tiempo para decírtelas, para hacértelas saber con un beso, con el más sincero y tierno de los abrazos, mi Bella Durmiente. Mañana habrá tiempo para decirte sin palabras que me encantas, que me robas el aliento, que te enredas en mis suspiros, despacio, poco a poco, dejaré a un lado lo que hago y me quedaré mirando al infinito pensando si ya habrás despertado, si tuviste un lindo descanso, si seguirás enredada entre tus cobijas. Y entonces sentiré que, entre esa neblina que cubre los pensamientos al despertar, estoy colándome en tus pensamientos, que tal vez justo esa mañana fui tu primer pensamiento al iniciar el día y yo aquí y tú allá, nos encontramos en cualquier punto de la mañana pensándonos.

Pero no te preocupes, que mañana habrá tiempo suficiente para todo, por ahora descansa, descansa, descansa. No te preocupes por esa palabra que no alcanzaste a pronunciar, no pienses que tienes algo pendiente, no te desgastes en aquello que no fue. Mañana será otra oportunidad, por ahora duerme. Mañana habrá tiempo suficiente para todo, mi Bella Durmiente.

La canción, por si lo desean, aquí.

1 comentario:

Rita dijo...

¡Awwww!Me alegra que seas así de feliz mi buen amigo.