jueves, 14 de enero de 2010

De visita por las librerías


Después de un breve descanso del mundo...

Últimamente las visitas a las librerías se han vuelto demasiado tediosas. El hecho de buscar casi que a los mismos autores y los mismos libros contrasta con el afán de encontrar nuevas letras, nuevos escritos y nuevas cosas que se salgan de lo que acostumbro a leer. Y es que el panorama no es que sea, a mi modo de ver, muy alentador. Es gratificante encontrar a alguien que no se esfuerce en crear una nueva trilogía sobre los mismos temas de vampiros, magos, mundos fantásticos, criaturas sobrenaturales, como si en el mundo no hubiera otras cosas de las cuales que hablar.

Por eso, cada vez que voy a una librería, así sea a curiosear, huyo de la zona de las novedades editoriales, porque de novedades ya no tienen nada. Sé que voy a encontrar un libro escrito por alguien que recién fue liberado del secuestro, una libro sobre prepagos universitarias, algún político que cree que lo piensa le interesa a todo el mundo, una novela de algún famoso, un libro de algún famoso que se cree gracioso, algo de autoayuda, y si tengo suerte algo de Coehlo. Y si, también le huyo a esos autores que las reseñas de las revistas corren a etiquetar como “una de las plumas más mordaces de este siglo”, “el renacer de la literatura colombiana contemporánea”, entre otros calificativos.

Lejos de esos estantes donde se exhibe lo que está comprando todo el mundo hay otros libros que valen la pena ser descubiertos. Nombres que pasan desapercibidos a primera vista, títulos que pocas posibilidades tuvieron de aparecer en las páginas de una revista. Incluso, en ocasiones espero que pase el furor por determinado autor para animarme a leer algo de él. Creo que son pocos los escritores que busco entre los anaqueles de las librerías, recientemente le sigo la pista a Jaime Bayly y a Hanif Kureishi, también busco antologías de cuentos pero no he podido encontrar una que de verdad me llame la atención.

Tal vez por eso me he vuelto un asiduo lector de blogs, por la posibilidad de encontrar cosas diferentes, de personajes por demás anónimos con deseos de dar a conocer el producto de sus neuronas. Hay muchísimas más posibilidades de sorprenderse sin necesidad de una etiqueta o valoración de una página de reseñas de una revista.

1 comentario:

Agustina dijo...

Wow, es así. Estoy completamente de acuerdo :)